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LEY DE FILIACIÓN Y LEVIRATO - DEUTERONOMIO-DISCURSO 7-Matrimonio y Relaciones Vecinales, Dr. S. E. Jones



Moisés dice en Deuteronomio 25:4,

4 No pondrás bozal al buey que trilla.

Debido a que ya hemos cubierto este versículo anteriormente en relación con Deut. 24:15, no vamos a hacer más comentarios sobre esta ley.

La siguiente ley Deuteronomio 25:5 es una de las bases sobre las que el Nuevo Testamento basa su idea de los hijos de Dios.

5 Si varios hermanos habitan juntos [en comunión en la finca de la familia] y uno de ellos muere y no tiene hijo, la mujer del muerto no se casará fuera de la familia con un hombre extraño. El hermano de su marido se llegará a ella y la tomará para sí mismo como mujer, y hará el deber de hermano siendo un marido para ella (levirato). 6 Y será que el primogénito que ella le dé asumirá el nombre de su hermano muerto, para que su nombre no sea borrado de Israel.

Bajo el Antiguo Pacto, mientras que Israel vivía en Canaán, la Tierra había sido dividida entre las tribus y familias. Cada familia vivía en una comunidad en su propia propiedad, que se le había dado como herencia en la Tierra. La citada ley postula que un hombre podría morir sin hijos, y que, como resultado, su herencia iría a su hermano, en lugar de a su heredero.

Este era un asunto serio en esos días, porque sus raíces estaban en la tierra, y se consideraba que era una vergüenza, e incluso un divino juicio, cuando un hombre no tenía herederos para continuar en la finca de la familia. Por supuesto, teniendo en cuenta que si un hombre tenía una hija, se le permitía recibir la herencia, y cuando se casara, su marido bebía dejar su propio estado y vivir con ella (Num. 27:7). La única restricción es que no debía casarse con un hombre de otra tribu, a fin de mantener los límites de cada tribu intactos (Num. 36: 6).

Pero si un hombre no tenía hijos ni hijas cuando muriese, la ley mandaba a su hermano que engendrara al menos un heredero en representación de su hermano muerto. El niño sería entonces el hijo biológico del hermano vivo, pero el hijo legal del hermano muerto.


La historia de Rut

La Ley en Deut. 25:5-10 fija el fondo para el libro de Rut. Durante una hambruna, Elimelec y Noemí vendieron sus tierras cerca de Belén hasta el año del jubileo, cuando se les devolverían de acuerdo a la Ley. Se llevaron a sus dos hijos, Mahlón y Quelión y se trasladaron a la tierra de Moab.

Mientras que en Moab, Elimelec murió, y pronto sus dos hijos murieron también sin dejar hijos para recibir la herencia en el año del Jubileo. Mahlón se había casado con Rut en la tierra de Moab, y así, cuando Noemí volvió a Belén, Rut optó por dejar a su familia moabita e ir con ella a Belén.

Allí se enamoró de Boaz, que era un pariente cercano a Mahlón. En su deseo de casarse, descubrieron que era la viuda de Mahlón, el heredero sin hijos de la propiedad original que había sido vendida unos años antes. La Ley requería que el pariente más cercano (“hermano”) se casara con ella y engendrara un niño que pudiera recibir la herencia. El problema era que Boaz era sólo el segundo en la línea para cumplir con esta responsabilidad. Otro pariente más cercano tenía el primer derecho de casarse con ella.

Entonces Boaz habló a este pariente no identificado que era el primero en la línea, preguntándole si deseaba casarse con Rut. Se negó, y así Booz tomó a Rut que dio a luz un hijo en el nombre del difunto Mahlón. Rut 4:16 y 17 dice,

16 Entonces Noemí tomó al niño y lo puso en su regazo, y fue su aya. 17 Y las mujeres vecinas le dieron nombre, diciendo: “¡Un hijo ha nacido a Noemí!” Así que lo llamaron Obed. Él es el padre de Isaí, padre de David.

El niño nació a Rut y Boaz, pero sin embargo se dijo un hijo ha nacido a Noemí. Siendo la esposa de Elimelec, a quien la finca pertenecía, Noemí era la heredera legal de la herencia, siempre y cuando no había hijos que heredasen la tierra. Pero cuando nació el niño (Obed), se convirtió en el heredero de Noemí; por lo tanto, se dice que es su “hijo”, no biológicamente, sino legalmente.

Un hijo no es siempre un hijo biológico. El término hebreo se usa a menudo en un sentido más amplio. En este caso, Obed fue el hijo o heredero legal de Noemí. Este es uno de los muchos ejemplos en la Escritura donde, cuando es necesario, la Ley prima sobre la biología o la genealogía.


El Derecho a Rechazar

Volviendo a Deuteronomio 25, Moisés continúa diciéndonos cómo manejar los casos en los que un hombre podría negarse a tomar a la esposa de su hermano muerto y engendrar un heredero a través de ella. Vemos que a pesar de que era su deber hacer esto, tenía el derecho de rechazar.

7 Pero si el hombre no quiere tomar a la mujer de su hermano, entonces, la mujer de su hermano, subirá a la puerta, a los ancianos, y dirá: “Mi cuñado se niega a establecer un nombre para su hermano en Israel; él no está dispuesto a cumplir el deber del hermano de ser un marido para mí”.

Esto es lo que Boaz hizo con el que estaba primero en la fila para cumplir con este deber hacia Rut. Fueron a los ancianos que estaban sentados en la puerta para juzgar las disputas en un tribunal público. Entonces el hombre hizo una declaración oficial para el registro de que él no quiso tomar a Rut, por lo que se establecía por Ley que esta obligación pasaba a Boaz, que era el siguiente en la línea.

Moisés continúa,

8 Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harán convocar y hablar con él. Y si él persiste y dice: “No deseo tomarla”, 9 entonces su cuñada vendrá a él en la presencia de los ancianos, y quitará la sandalia de su pie y le escupirá en la cara; y ella declarará: “Así se hace al hombre que no quiere edificar la casa de su hermano”. 10 Y en Israel, su nombre será llamado, “La casa del descalzo”.

La importancia de esta sentencia no es evidente para la mayoría de nosotros hoy en día, porque que ya no vivimos en esa cultura. Pero escupir a uno en la cara era un insulto, y que se le conociera como “la casa del descalzo”, también ponía vituperio contra aquella casa y familia.


Aplicación al Nuevo Pacto

El significado de estas cosas es más aparente cuando aplicamos esta ley bajo el Nuevo Pacto. Jesús no estaba casado, ni tampoco engendró ningún hijo físico. Por lo tanto, cuando murió en la Cruz, Él murió sin hijos. Al ser el heredero de todas las cosas, Su deseo era tener hijos que pudieran heredar la Tierra con Él.

Su primer intento de tener hijos llegó con Adán, a quien Lucas llama hijo de Dios (3:38). Pero Adán pecó, y su pecado fue imputado a sus herederos, haciéndolos a todos responsables de la deuda contraída por su pecado. Por lo tanto, todos se convirtieron en mortales, compartiendo su pena de muerte (Romanos 5:12). En estas circunstancias, las Leyes de la Herencia no cesaron, pero se estableció una nueva realidad. Las Leyes de la Herencia tuvieron que adaptarse al hecho de la mortalidad.

Bajo este paradigma, el Antiguo Pacto estableció el patrón para gobernar la herencia en la tierra de Canaán. Esta herencia era real, pero no era la expresión completa de lo que Dios tenía en mente. De hecho, Israel bajo el Antiguo Pacto era el primero en la fila para tener la oportunidad de engendrar hijos para Cristo. Sin embargo, se negaron, por lo que esta responsabilidad pasó a los segundos en la línea, los del Nuevo Pacto. Por lo tanto, la historia de Boaz y pariente renuente fue profética de los dos pactos y sus adherentes.


La herencia en el Nuevo Pacto

Desde los tiempos de Adán, la herencia se transmite a un solo hombre en cada generación. Si bien cada heredero tenía una familia y clan que podría heredar con él, siempre y cuando estuvieran en comunión con él, realmente solo eran beneficiarios de la herencia de una única persona. Sólo había uno al que pertenecía la herencia en cada generación.

La herencia se subdividió en el momento de Jacob, porque él dio el sacerdocio a Leví, el cetro a Judá, y el Derecho de Nacimiento-Primogenitura (Mandato de Fecundidad) a José. En el curso de la historia, estas tres partes convergerían en Cristo, cuando Él reuniese cada parte de nuevo bajo Su liderazgo. En Su Primera Venida, reunió el sacerdocio y el cetro. En Su Segunda Venida, Él reunirá el Derecho de Nacimiento de José con lo que Él ya ha recuperado.

El punto es que Jesucristo es el heredero. Sólo hay un heredero. Todos los demás, si desean disfrutar de los beneficios de Su herencia, deben estar en comunión con Él. Sabemos esto por una relación de Pacto. Bajo el Antiguo Pacto, Israel accedió a permanecer en pacto con Él, pero la mayoría de ellos rompieron su promesa y sirvieron a otros dioses. Cuando vino en persona, la mayoría de los judíos lo rechazaron, así, rompieron el Pacto y lo hicieron “obsoleto” (Heb. 8:13, NASB). Los que sí le aceptaron a Él, sin embargo, fueron objeto de un Nuevo Pacto. Siendo los segundos en la línea, se les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, como Juan 1:12 y 13 dice,

12 Pero a todos los que le recibieron, les dio potestad (exousia, “autoridad legal”) para ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, 13 que no son engendrados de sangre (línea sanguínea), ni de la voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.



La filiación como un concepto jurídico

No se puede reclamar la Filiación sobre la base de la genealogía a través de Israel, porque la comunión de ese Antiguo Pacto estaba rota. Sólo puede venir a través del Nuevo Pacto, cuyo mediador es Jesucristo (1 Timoteo 2:5). Este Nuevo Pacto fue presagiado por el Pacto de Abraham, en el que vemos el gran patrón de la familia de la fe. La casa de Abraham incluía 318 hombres en edad militar (Génesis 14:14), ninguno de los cuales eran hijos físicos de Abraham; sin embargo, ellos estaban en comunión con él y pudieron disfrutar de los beneficios de su llamado. El apóstol Pablo usa la expresión familia de la fe de Abraham al hablar de la Iglesia en el primer siglo, diciendo en Gal. 6:10,

10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos los hombres, y especialmente a los que son de la familia de la fe.

Se define y explica esto más adelante en Gal.3: 8,9,

8 Y la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles [ethnos, “naciones”] por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: “Todas las naciones serán benditas en ti”. 9 Así que, los que son de fe son bendecidos con Abraham, el creyente.

Bajo el Nuevo Pacto, este patrón de Abraham entra en el foco más claro, porque Jesucristo se ha convertido en el heredero final. Por lo tanto, todos aquellos en comunión con Él pueden ser bendecidos, independientemente de la genealogía, por esa era la intención divina de la promesa a Abraham. Hay que ser un hijo de Jesucristo con el fin de estar en comunión con Él. Pero debido a que Jesús no tuvo hijos físicos, debemos interpretar “hijo” en el sentido legal, más que biológico.

Aquí es donde Deuteronomio 25 se vuelve muy importante, porque Jesús murió sin hijos, y nosotros somos llamados a engendrar hijos en Su nombre. Legalmente hablando, somos Sus hermanos, porque leemos en Hebreos 2,

11 Porque el que santifica y los que son santificados, son todos de un Padre; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, 12 diciendo: “Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la congregación te alabaré”. 13 Y también: “Voy a poner mi confianza en él”, y también: “he aquí, yo y los hijos que Dios me ha dado”.

Como “hermanos,” estamos llamados a engendrar a los hijos de Dios con el fin de edificar la casa de Jesucristo y establecer un nombre para nuestro Hermano Mayor. “Cristo en ti” es tu hijo, biológicamente hablando, pero ese niño pertenece a Jesucristo en el sentido legal.

Si nos negamos a engendrar a Sus herederos, al igual que las personas bajo el Antiguo Pacto, entonces, sufriremos vergüenza y humillación. Nuestro caminar con Dios se verá afectado, debido a que nuestra sandalia espiritual será quitada. Nuestra cara, que fue creada para manifestar la presencia de Dios, será escupida (es decir, avergonzada y maldita).

Vemos la importancia de ser escupido en la cara en la historia de Miriam. Criticó a Moisés por casarse con la mujer cusita (es decir, Séfora, la hija de Jetro el madianita, debido a que Madián en esos días estaba en la tierra de Cus, ahora Arabia Saudita). Dios la juzgó por la lepra, pero luego la sanó tras la intercesión de Moisés. Parte del veredicto de Dios en relación con Miriam se encuentra en Números 12:14, si su padre hubiera escupido en su rostro, ¿no soportaría su vergüenza por siete días?”

Se necesitaban un total de siete días para limpiar leprosos. Del mismo modo, se necesitaban siete días para limpiar a alguien cuyo padre le había escupido en su rostro. Esto en una visión amplia habla proféticamente de los 7.000 años de mortalidad durante el tiempo de nuestra limpieza histórica por el pecado de Adán. Al final del año 7000, el Gran Trono Blanco termina con la mortalidad para todos, porque incluso la muerte misma es echada a continuación en el Lago de Fuego (Apocalipsis 20:14).


Por lo tanto, cuando la Ley prescribe escupir en la cara del hombre que se niega a engendrar hijos en nombre de Su hermano mayor, está estableciendo el juicio divino sobre los que se niegan a engendrar a “Cristo en vosotros” por la semilla del Evangelio.

http://www.gods-kingdom-ministries.net/teachings/books/deuteronomy-the-second-law-speech-7/chapter-10-law-of-sonship/

PEDÓFILOS, DROGADICTOS, LOCOS Y CON TENDENCIA AL SUICIDIO: ELLOS CREARON LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO | Unidos Contra la Apostasía


ACAMPADOS EN GILGAL POR LA FUERZA DE LA GRACIA, Mensaje de Paz



Efectivamente, estamos gozando del favor inmerecido del Señor nuestro, sus misericordias se renuevan de mañana a mañana y es un bálsamo para nuestra alma saber que mañana su misericordia es nueva, y que siempre como buen Padre que es, espera para tener compasión, recordando que somos polvo, soplo que va y no vuelve.

A la mayoría de hermanos con que Dios en su soberanía y sabiduría nos ha congregado en estos últimos diez (10) años poco más o menos, hemos entrado en unos tratos, en un curso, en una escuela aproximadamente desde hace que aparecieron las lunas rojas o eclipses (2014-2015) hacia el presente, donde podría tratar de explicarlo como un curso intensivo, algo que si bien antes lo sentíamos y veíamos en nuestras vidas, no era tan intenso; había temporadas, intervalos, que casi se podía hacer a discreción, cuando uno quisiera voluntariamente, cuando uno escogía selectivamente, etc. Pero de dos o tres años hacia acá no ha habido escapatoria, entramos en un curso intensivo, que atenta contra nuestra "normal" manera de vivir, contra la cotidianidad de nuestra existencia. A cada uno de nosotros nos ha tocado el Señor nuestro muslo y descoyuntado como a Jacob en Peniel, para que NUNCA mas volvamos a caminar de la manera que lo veníamos haciendo. A la gran mayoría de nosotros nos ha cerrado el sustento y la provisión económica de la manera en que veníamos consiguiéndola; es decir, por nuestros méritos, por fuerza propia, por nuestras habilidades, por nuestros contactos, por nuestros títulos universitarios o cualquier otro logro nacido del sistema babilónico. Y nos ha encerrado en un doloroso y angustioso esperar día a día su provisión, su sustento. Esto no es solo en lo económico, aunque lo resalto para expresar que era una fortaleza en nuestras vidas y por eso Dios en su amor tocó la fuente de nuestro sustento para llamar nuestra atención y así corregir no solo esa sino todas las áreas de nuestras vidas. 

Hemos aprendido en este desierto, en estos tratos, lo mal criados que veníamos del sistema, lo acostumbrados a usar a Dios y las cosas del Señor para nuestro provecho, para escudarnos y escondernos detrás del "activismo", del hacer "cosas espirituales" sin estar absolutamente seguros de que sea el tiempo de Dios y la perfecta voluntad de Él. Hemos aprendido lo voluntariosos que somos, lo fuerte que es nuestro yo, queriendo hacer nuestra propia y egoísta voluntad pero disfrazándola de la voluntad de Dios, justificando cada paso con las Escrituras y ajustándolo para que parezca la voluntad de Dios. Pero el Señor se ha encargado de desmantelar la mentira y, a través de estos tratos dolorosos, estamos aprendiendo a sujetarnos a Él, a esperar para cada paso, para cada iniciativa, para cada idea, para cada sueño, por mas que sea "cristiano" o que parezca ser bíblico; ahora tememos dar el paso hasta no estar absolutamente confirmados y en paz. Han sido muchos los proyectos e iniciativas abortadas, donde Dios nos ha mostrado la mentira, la hipocresía, la falsedad que se escondía detrás, pues las intenciones de nuestro corazón no eran rectas; no se hacía la voluntad de Dios sino la nuestra; no era obedecer sino sobresalir, buscar la gloria propia; no era esperar en Él sino obrar para llenar un tiempo y figurar, aparecer como cristianos. Toda esta máscara se ha estado cayendo lentamente y con mucho dolor para nuestro ego, con mucho fuego enviado por Dios para deshacer la mentira de nuestros corazones y afirmarnos en la verdad que es Él. 

Queridos hermanos, es una hora de mucha seriedad en nuestro caminar, como si Dios antes nos hubiera dejado hacer, jugar, estar ociosos, fallar, errar el blanco; pero de este tiempo señalado acá las cosas han sido diferentes, pidiéndonos estrecha cuenta el Señor, Sus ojos y Su mano encima nuestro en un entrenamiento intensivo, para aprender a no hacer nuestra voluntad, sino solo la de Él, permitiendo que caiga nuestro andamiaje, nuestros sueños, el edificio que construimos con nuestra astucia, con nuestra mano, con nuestro esfuerzo y que es orgullo nuestro, que es gloria nuestra. Ahora volvemos la mirada atrás y nos avergonzamos de haber estado caminando de esa manera, tan desatendidos del corazón y de la voluntad del Padre. Este tiempo ha sido de retraer nuestros pies de hacer nuestra propia voluntad, de NO poder caminar nuestros caminos, ni hablar nuestras propias palabras, ni buscar lo propio.

Así que cada uno de nosotros hemos estado pasando por una adolorida y angustiosa situación donde perdemos nuestra vida como la conocíamos y hemos entrado en una serie de restricciones, de ajustes, de limitaciones que redundan para gloria de Dios. Sentimos profunda paz, sabemos que estamos caminando con el arnés del Señor, y por eso muchas veces Dios manda callar a algún hermano, a que guarde absoluto silencio, a que cese todo aquello que estaba haciendo "para Dios" y sabemos que todo esto ayuda para bien a los que aman al Señor y los demás entendemos que es el Señor quien pastorea, quien dirige, quien señorea, quien hace como a Él le place y por eso estamos agradecidos y llenos de gozo en el fondo de nuestro corazón. 

Recuerden que siempre estos mensajes los reenvío al hermano Mauricio y a otros hermanos que están atentos por ustedes y van con copia a ellos.

Un abrazo cálido y seguimos en contacto por este medio, pero ante todo en el Espíritu del Señor Jesucristo.

Anónimo del Ministerio Mensaje de Paz


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COMUNIÓN (1) - Primera Corintios 10 (7), Dr. S. E. Jones


24 de mayo de 2017



Una vez establecido que siempre hay una vía de escape cuando una persona se pone a prueba, Pablo agranda en el ejemplo de prueba de 1 Corintios 10:7, donde dice:

7 Y no seáis idólatras, como algunos de ellos lo fueron: como está escrito, “el pueblo se sentó a comer y beber, y se levantó a jugar”.

Prácticamente todas las pruebas giran en torno a la idolatría de algún tipo. La idolatría es un deseo del alma que es más fuerte que el deseo del espíritu de uno, o que el hombre espiritual. Así que Pablo concluye sus observaciones sobre la prueba o tentación diciendo en 1 Corintios 10:14, Por tanto, hermanos míos, huid de la idolatría.

Este versículo es la transición a una discusión de comunión y cómo la idolatría puede afectarla. Muchos israelitas idólatras estuvieron en comunión con los moabitas en Números 25:1-3,

1 Mientras Israel estaba en Sitim, el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab. 2 Porque invitaron al pueblo a los sacrificios de sus dioses, y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. 3 Así Israel se unió a sí mismos a Baal-peor, y Yahweh se enojó con Israel.

Peor significa “abrir la boca, abierto, brecha”. Baal-peor significa “Señor de la abertura”. Era el nombre de una montaña en Moab en la cordillera Abarim, no muy lejos de Pisga (Números 23:28), sin duda, llamado así en honor del dios de Moab. Tal vez los moabitas tenían un santuario en un hueco o espacio abierto en la montaña de Peor. El significado del nombre Peor al parecer se deriva de la práctica de la abertura de la boca para realizar el sexo oral o la abertura de su ropa para exponerse durante las fiestas. La Enciclopedia Judía en línea dice,

El culto de este ídolo consistió en la exposición de la parte del cuerpo que todas las personas suelen tener el máximo cuidado de ocultar. Se cuenta que en una ocasión un gobierno extraño llegó al lugar donde se adoraba a Peor -para ofrecerle sacrificios; pero cuando se enteró de esta práctica tonta, hizo que sus soldados atacaran y mataran a los adoradores del dios (Sifre, Num. 131; Sanh. 106 a)”.

El culto a Baal-peor estaba centrado en el sexo y el matrimonio. Otra fuente dice:

Otro nombre para Baal-Peor es Belphegor que era representado ya sea como una hermosa mujer desnuda o como un demonio barbudo con la boca abierta, cuernos, y uñas puntiagudas (la boca abierta es un indicador de los ritos sexuales utilizados para adorarle). San Jerónimo informó que las estatuas de Baal-Peor que encontraron en Siria representan al dios con un falo en la boca.
La leyenda dice que Satanás envió a Belphegor del infierno para validar el rumor de que las personas estaban experimentando la felicidad conyugal en la Tierra. Belphegor fue capaz de informar de que el rumor era infundado. En esta representación, Belphegor (Baal-Peor) es visto como un adversario contra matrimonios felices”.

Por consejo de Balaam, los moabitas habían invitado a los hijos de Israel a unirse a ellos en una fiesta religiosa. Cuando muchos israelitas se les unieron y participaron en sus ritos sexuales, se expusieron los ídolos de sus corazones. Esto se convirtió en el principal ejemplo de Pablo de la idolatría que había que evitar, y Pablo también utilizó este ejemplo para lanzar su discusión acerca de la comunión en la Iglesia.

1 Corintios 10:15 comienza con una declaración de confianza:

15 Como a sensatos os hablo, juzgad vosotros lo que digo.

Pablo sintió que era necesario hacerles saber que tenía confianza en su sabiduría acerca de la comunión, a causa de su regaño anterior por su falta de sabiduría judicial en 1 Corintios 6:5,

5 Digo esto para vuestra vergüenza. ¿Es que no hay entre vosotros un hombre prudente, que sea capaz de decidir entre sus hermanos?

En su introducción a la comunión, Pablo parece confiar en que la iglesia de Corinto, o al menos los ancianos, independientemente de su facción -entendían los principios en que se basa la comunión.


La copa de bendición
Pablo comienza en 1 Corintios 10:16,17,

16 ¿No es la copa de bendición que bendecimos, la comunión de la sangre de Cristo? No es el pan que partimos una participación en el cuerpo de Cristo? 17 Dado que hay un solo pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de un solo pan.

La Copa de Bendición era tradicionalmente la primera de las cuatro copas de vino que se consumían en la celebración de la Pascua. Las cuatro copas son:

1. La copa de bendición
2. La copa de plagas
3. La copa de la redención
4. La copa de alabanza

Estas cuatro copas se originaron a partir de Éxodo 6:6,7, donde se destacan cuatro palabras:

6 Por tanto, di a los hijos de Israel: “Yo soy Yahweh, y voy a sacaros de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y voy a libraros [Natsal, ‘rescate’] de su servidumbre. También voy a redimiros con brazo extendido y con grandes juicios. 7 Entonces os tomaré por mi pueblo, y yo seré vuestro Dios; y sabréis que yo soy Yahweh vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto”.

Dios bendijo a Israel por haberlos sacado de Egipto. Las plagas de la segunda copa se refieren a su modo de liberación. Dios también redimió a Israel y luego los tomó como Su pueblo.


La Cuarta Copa (Alabanza)
En la Última Cena, cuando Jesús instituyó la comunión en el tiempo de la Pascua, bebió tres copas de vino con los discípulos, reservando la última para un momento posterior. Mateo 26:29 dice,

29 Pero yo digo que no beberé más de este fruto de la vid, de ahora en adelante, hasta el día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

Esa cuarta copa era la Copa de Alabanza, en conmemoración de cómo Dios prometió “os tomaré por mi pueblo y yo seré vuestro Dios (Éxodo 6:7). Entonces, ¿por qué Jesús pospuso esta copa? ¿Él no consideraba a los discípulos como Su pueblo?

El concepto de ser el pueblo de Dios es algo más que una designación de las personas carnales de la nación de Israel. Dios pareció considerarlos como Su pueblo en el Monte Horeb, cuando juraron obediencia a Él, porque leemos en Éxodo 19:5,6,

5 Ahora pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque toda la tierra es mía; 6 y seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa …

La mayoría de la gente asume que esto fue cuando los israelitas se hicieron el pueblo de Dios. Sin embargo, Dios no dijo que iban a ser Su pueblo si ellos se comprometían a obedecerlo. Un voto es sólo tan bueno como la capacidad para cumplirlo. No, siendo Su pueblo estaban condicionados a la obediencia real y a mantener su pacto. ¿Alguno de ellos hicieron esto? No en un sentido último que satisfaga el estándar perfecto de un Dios justo. Por lo tanto, cuarenta años después, Dios hizo un Segundo Pacto con ellos (Deuteronomio 29:1), en el que Dios mismo hizo juramento de hacer todo lo necesario para hacer que fueran Su pueblo. Le dijo a Moisés que reuniera a todas las personas ante Él (incluidos los extranjeros), y leemos en Deuteronomio 29:12,13,

12 para que entres en el pacto con Yahweh tu Dios, y en su juramento, que Yahweh tu Dios hace hoy contigo, 13 a fin de que Él pueda establecerte hoy como su pueblo y que El sea tu Dios, tal como te lo ha dicho y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

Este Segundo Pacto en las llanuras de Moab difería del Primer Pacto que se hizo en la base del monte Horeb. El Primero fue la promesa del hombre a Dios; el Segundo fue la promesa de Dios al hombre. El Primer Pacto podría hacer que la gente de Israel pueblo Dios sólo si eran verdaderamente obedientes; pero ese Pacto no funcionó, porque todos pecaron (Romanos 3:23) y no hay justo, ni aun uno (Romanos 3:10). Así que Dios hizo un Segundo Pacto, una que era seguro que funcionaría, ya que se basó exclusivamente en la capacidad de Dios para mantener Su voto, y no en la capacidad de los hombres para mantener sus votos. Este Segundo Pacto, dijo Moisés, era como el que se había hecho anteriormente con Abraham, Isaac y Jacob”. Dios había hecho promesas y votos a ellos también.

La promesa de Dios a Abraham fue que iba a ser una bendición para todas las familias de la tierra (Génesis 12:3). Hechos 3:25,26 interpreta “bendición” en el sentido de que Dios los volvería de sus malos caminos. Por lo tanto, Dios prometió que la “semilla” de Abraham iba provocar el arrepentimiento en todo el mundo, y Dios tomó la responsabilidad personal (por Su juramento) de asegurarse de que esto fuera a tener lugar efectivamente.

Así nos encontramos con que Dios incluyó a los extranjeros que no eran israelitas en Su gran juramento, la multitud que había salido de Egipto con los que eran hijos de Israel por línea de sangre (Éxodo 12:38). El alcance mundial de la bendición que fue prometida a Abraham se actualizó y se definió más específicamente en Deuteronomio 29:14,15,

14 Ahora, no solamente con vosotros estoy haciendo este pacto y este juramento, 15 sino también con los que están aquí hoy con nosotros en la presencia de Yahweh nuestro Dios y con los que no están aquí hoy con nosotros.

El Pacto y el juramento de Dios, entonces, se estaban realizando con toda la Tierra, o con todas las familias y las naciones. Por esta razón, la Cuarta Copa (de alabanza) se aplazó hasta la época de la gran reunión, cuando Jesús la beba con Su pueblo en el Reino. Esa copa profetizaba del día en que Dios cumpliría Su juramento, el Nuevo Pacto en Su sangre, con el cual prometió convertir a todos los hombres a Sí mismo, para que sean Su pueblo, y para ser su Dios.

Para lograr esto, debe perfeccionar a todos. Incluso si todos los hombres juraran obediencia y proclamaran su fe en Jesucristo, esto sólo lograría ser como las buenas intenciones del voto de obediencia de Israel en el Monte Horeb. Tales votos de los hombres en realidad no les hacen pueblo de Dios, al menos no en el más amplio sentido del propósito final de Dios.


La Copa de Alabanza se cumplirá sólo cuando los hombres lo alaben verdaderamente. Pero la alabanza que está manchada por los ídolos en el corazón y por motivos y comportamiento imperfectos nunca puede satisfacer a Dios, ni puede cumplir con la intención y el propósito de Dios para todas las naciones. La alabanza es totalmente aceptable a Dios sólo cuando se trata de un “sacrificio” que se ofrece con un corazón puro, que es, de alguien que ha sido transformado completamente a la imagen de Cristo (Traductor: De ahí que la alabanza que sea hace antes del cruce del Jordán, que marca la muerte a la carne, es falaz, ineficaz e inaceptable para Dios, aunque no lo sepamos. Sólo cuando la incredulidad es vencida y todos los ídolos han sido quebrados, la alabanza será una verdadera expresión de gratitud que nos producirá gozo y liberación. Dios quiere corazones rasgados, no vestidos rasgados. Dios no acepta alabanza de un corazón de doble ánimo). Dios no abandonará Su trabajo hasta que todos los hombres que han vivido alguna vez lo alaben por completo. Porque Dios todavía no ha alcanzado ese objetivo (excepto en la medida en que es una certeza divina), Jesús postergó la Cuarta Copa hasta que un día futuro. En esencia, las originales cuatro copas de vino de la comunión profetizaban del Plan Divino, comenzando con nuestra liberación de la casa de servidumbre hasta el día en que todas las cosas están bajo los pies de Cristo y todo se restaure a Él. Sin embargo, debido a que el Plan Divino aún no se ha completado, hemos participado de una comunión parcial durante la Edad de Pentecostés.

Etiquetas: Serie Enseñanza
Categoría: Enseñanzas

Dr. Stephen Jones